Simuladores de conducción: el ejemplo de Holanda
2 marzo, 2016
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Ya en el año 2010, 150 simuladores de conducción se utilizaban en Holanda para la formación de conductores.

Durante los últimos diez años, los simuladores de conducción se han utilizado en Holanda como un dispositivo de entrenamiento para el control básico del vehículo. El incremento de simuladores es consecuencia directa delabaratamiento de los mismos, ya que desde la década de los 60, aunque disponibles, su coste era demasiado elevado.

El estudio Relationships between driving simulator performance and driving test results, elaborado por varios investigadores, demostró que la posibilidad de superar el examen de conducir es un 5% más elevada en aquellos conductores principiantes que han aprendido a conducir con un simulador.

¿Cuáles son las ventajas de aprender a conducir con simuladores de conducción?

El Instituto para la investigación de la Seguridad Vial en Holanda publicó una nota de prensa en el que recogía las principales ventajas y desventajas de aprender a conducir con un simulador. Por ejemplo, el estudio de Fuller Driver training and assessment: implications of the task-difficulty homeostasis model señala como ventajas:

Una exposición más rápida a una amplia variedad de situaciones de tráfico. Los escenarios pueden ser recreados, de forma que ofrecen muchas posibilidades educativas en un corto periodo de tiempo. Esto hace que el entrenamiento en un simulador sea más intensivo ya que durante las prácticas en el vehículo real, algunas situaciones no se dan con cierta frecuencia. Por ejemplo: tráfico denso, condiciones climatológicas adversas, etc.

Mejora las posibilidades de retroalimentación o feedback. Aprender sin retroalimentación es algo imposible. Los simuladores de conducción ofrecen la posibilidad de otorgar un feedback visual mientras el alulmno está aprendiendo. Por ejemplo, si el alumno se está desviando, el profesor puede mostrarlo fácilmente trazando una línea recta en la pantalla. Además, los simuladores permiten mostrar después al alumno una grabación de lo que ha hecho y estudiarlo posteriormente desde otra perspectiva.

Repetición ilimitada de momentos educativos. Pensemos, por ejemplo, que un profesor quiere practicar con el alumno la incorporación al tráfico en una autopista concurrida. Es difícil encontrar esta situación en el tráfico real, por lo que el simulador le permitirá repetirla una y otra vez hasta que se desenvuelva bien.

Evaluación de objetivos. En un simulador de conducción, el rendimiento de un alumno se puede medir con mucha precisión y objetividad. Por ejemplo, en el caso de DriveSim, el programa registra los errores y los muestra posteriormente en la sesión del alumno.

Demostración de maniobras. Durante una clase práctica, el instructor le dice al alumno cómo tiene que actuar pero raramente puede salir del coche para mostrar cómo debe realizarse cierta maniobra. El simulador ofrece una perspectiva diferente, pudiendo demostrar las maniobras primero.

Práctica en un entorno seguro. Muy pocos alumnos han podido hacer prácticas de conducción con, por ejemplo, niebla densa. Un simulador ofrece un entorno de prácticas seguro para poder practicar la conducción en situaciones peligrosas.

¿Desventajas?

El Instituto para la investigación de la Seguridad Vial en Holanda también considera algunas desventajas del uso del simulador como su coste (aunque a día de hoy es mucho menos elevado) o el hecho de que la imitación de la conducción real está lejos de ser perfecta.

Es por eso que un simulador no debe en ningún caso sustituir las clases prácticas. Eso sí, será muy útil para las lecciones básicas. En las autoescuelas de Holanda, los alumnos aprenden a conducir siguiendo las lecciones a través de un simulador, como el control del vehículo o el comportamiento en intersecciones y autopistas. Las lecciones están divididas en módulos que concluyen con un examen. Es el propio simulador el que indica los fallos al alumno, por lo que la retroalimentación puede darse sin que el profesor de autoescuela esté presente en todo momento.

*En la imagen, alumnos de la Autoescuela 2000 en Madrid aprenden a conducir con el simulador de conducción Drive Seat.